El Festival de Cannes se ha convertido en un escenario clave para discutir la integración de la inteligencia artificial (IA) en el cine. Un cambio notable durante esta edición es el paso de cuestionar si la IA debe usarse, a explorar cómo implementarla eficazmente en la producción audiovisual. Entre los cineastas, existe una creciente apertura a esta tecnología para reducir costos y acelerar procesos, especialmente en el área de efectos visuales.
El director francés Xavier Gens ejemplificó esta tendencia al revelar que, de realizar hoy su película “Under Paris”, podría haber reducido a la mitad el presupuesto destinado a efectos visuales y terminado la producción en tres meses en lugar de un año gracias a la IA. Tras enfrentar una larga postproducción en su primer título, Gens explicó que el uso de esta tecnología se evalúa ya para su secuela “Under Paris 2”, dada su capacidad para automatizar tareas que consumen mucho tiempo.
Esta edición del festival también refleja una apertura institucional hacia la IA: Meta figura como socio oficial y exhibe software utilizado en un documental de Steven Soderbergh sobre John Lennon y Yoko Ono. Sin embargo, que las películas creadas principalmente con IA generativa queden excluidas de competir por la Palma de Oro obedece a las nuevas normativas de la Academia de Cine que exigen la intervención humana en guion y actuación. Thierry Fremaux, director del evento, recalcó que la tecnología no debe reemplazar el talento humano.
En paralelo, el Mercado de Cannes ha inaugurado un “Innovation Village”, un espacio dedicado a startups que presentan innovaciones basadas en IA y promueven debates sobre su impacto en el sector. Aquí se evalúan desde herramientas para entender mejor las preferencias del público hasta apoyos en distintas fases de producción y postproducción.
Aunque el consenso general rechaza que la IA asuma la autoría total de guiones o películas, su rol como asistente en aspectos técnicos gana fuerza. Figuras como el director Guillermo del Toro instan a distinguir entre IA generativa y otras aplicaciones prácticas, mientras que ejecutivos de la industria visualizan que resistirse al avance tecnológico podría ser contraproducente.
